
Como escuela estamos acostumbrados a reírnos/horrorizarnos de los “Kleinianos”. No podría ser de otra manera siendo que
A) En la EPUC hay una tendencia a admirar al psicoanálisis brutalmente por sobre cualquier otra teoría. Se la tiende a ver como la única terapia “seria”.
B) Que las otras teorías no se pasan clínicamente de manera formal (los profesores de teoría sistémica y humanista son los mismos, la mayoría no son clínicos y tanto teoría humanista como teoría sistémica se quedan en lo teórico y no discuten la clínica, por teórica que pueda ser. En cuanto a cognitiva, siendo que tiene dos ramos, ninguno está ni remotamente interesado en la psicoterapia sino solo en el saber acerca de “la psicología humana”. Y por último conductual es impartido por profesores que no se dedican a hacer nada ni remotamente parecido.)
C) Que salvo una profesora, los tres profesores hombres de psicoanálisis son anti-“Kleinianos” o por lo menos ponen fuertemente en duda a los “Kleinianos”.
D) Llegada la hora de enfrentarnos con los, perdón, las profesoras “Kleinianas”, estas son puras señoras que parecen odiar el mundo y tienen una facilidad para confundir lo que ellas ven del mundo con lo que otros ven. En fin, creen en la objetividad de las cosas y no en la subjetividad. Este es, por supuesto, mi parecer.
Pero todo esto se presta para un malentendido. Es fácil pensar el mundo como dividido entre buenos y malos, endo y exogrupo – como se supone que sabemos desde psicología social. Creo que los “Kleinianos” se merecen algo de respeto, por lo menos, el beneficio de la duda. De partida el término “Kleinianos” es un término paraguas, que involucra una sensación segura de lo que es, pero en verdad poco sabemos de ellos. Hemos leído a Klein. Ella es “Kleiniana”, por cierto. Y ella suena descabellada a veces, pero ¿no era una gran clínica? ¿Por que produjo tal seguimiento? No debemos olvidar que la asociación psicoanalítica durante muchas décadas fue predominantemente “Kleiniana”. ¿Es meramente un tema político? ¿O hay algo de efectividad terapeútica, solo que expresado de una manera que a muchos, y me incluyo, nos suenan de otro planeta?
Llendo más allá con el término, muchas veces cuando se exhorta a los “Kleinianos” se habla de otros, de otros que muchas veces son más papistas que el papa. ¿Quienes son? Los que nos han contado que son y los que hemos leído que son. Como por ejemplo Meltzer. Leer a “El Proceso Psicoanalítico” (1967) de Meltzer me parece un acto de coraje. Entre los “penes voladores” y los “pechos-inodoro” uno se queda estupefacto. ¿Será posible que alguien pueda realmente creer que esto es lo que le pasa a un paciente? ¿Qué conceptualizar así las cosas puede ayudar en algo?
Escuché una vez a un psicoanalista, que alguna vez fue del movimiento psicoanalítico clásico chileno (o sea, “Kleiniano”), pero había rehuido de eso, decir que Meltzer, como Bion, tenía dos etapas: una estrictamente “Kleiniana” y otra liberal, abierta, interesante. Segundas etapas que les valdrían el alejamiento duro por parte de la IPA. Si esto es así, creo que “El Proceso Psicoanalítico” (1967) sería de la primera etapa y por otro lado “Interpretación rutinaria e interpretación inspirada” (1973) implicaría ya un viraje (antes, por supuesto de que lo echaran de la IPA a principios de los ochentas). Se ve en este último texto un Meltzer jugando con la idea de una interpretación menos ortodoxa, menos traducción y más interpretación, co-construcción con el paciente. Tiene vértigo sobre su teoría y práctica “Estos embates de duda y ansiedad (…)” (1973, p. 291) y todavía valora mucho a Klein: “Todavía conocemos relativamente poco acerca de este proceso, además de lo que Melanie Klein nos ofreció (…)” (1973, p. 289) – pero ya juega con nuevas ideas.
Quizás valdría la pena rescatar a estos personajes en sus momentos ex “Kleinianos”. Si lo de antes no funcionaba, algo deben haber aprendido.
De todas maneras, ¿no será bueno tomar quizás los textos más duros como el primero, también con buena fe? ¿No serán mejor tomar estas imágenes sexuales tan floridas de una manera más laxa, por ejemplo, como que son solo metáforas? ¿No vale la pena preguntarse por que el “Kleinismo” ultra-interpretador (que al final parecen no ser interpretación sino traducciones fijas del inconsciente al más puro estilo de diccionario de los sueños) causó tanto furor? O había demasiada gente sedienta de verdades absolutas o realmente funcionaba en algún nivel, ayudando a los pacientes. ¿Qué mantiene a Woody Allen en terapia?… ¿o es simplemente el hecho de ir a contarle tus problemas a alguien semana tras semana lo que produce una especie de sanación, como la transferencia y su nivel de sugestión?
Los “Kleinianos” al final son para mí un misterio. Como toda otra teoría enseñada en la EPUC la verdad. Hemos visto poco en acción. Pero existen como mito, como forzadores de la verdad, empujándola a patadas en la boca de sus pacientes. Y a veces lo mejor que podemos hacer es pensar que: Hacen. Y ayudan. Quizás. Pero no entienden lo que hacen... O lo explican de manera muy rara: Pechos y heces y ese tipo de cosas que francamente no entiendo.
Pero entonces vale la pena preguntarnos, en nuestro mini ecosistema EPUC (que estoy seguro es muy distinto a otros ecosistemas de escuelas/grupos de estudio/instituciones/etc. de psicología) ¿es que el “Kleinismo” pasó de moda? ¿O es que simplemente nunca funcionó mucho y fue superado cuando salieron teorías más efectivas? ¿Por qué sigue existiendo? Y por sobre todo ¿funcionó/a? Y si es así, ¿Cómo?
No voy a sugerir que hagamos un estudio de los “Kleinianos” si es que nos gustan. Quizás vale más la pena invertir tiempo estudiando a quienes nos interesen, nuestra buena fe nos dará mejores resultados. Pero de todas maneras me parece que hay que poner la duda sobre lo que entendemos como “Kleinianos”, sobre no generalizar el término y ver quienes son, que piensan, que hacen e hicieron y cual es su lugar y valor en la historia… o la actualidad.
Por Martín López
Me agrada mucho este texto de M. Lo, ya que aterriza muchísimo algo que en realidad parece estar en cualquier lado entre penes voladores y demases. Al menos para nosotros como humildes alumnos que nos relacionamos con estos personajes de ambos bandos desde el no saber clínico, desde la no experiencia, en realidad desde la más pura oscuridad. Creo que muchas, si es que no todas, las teorías en psicoanálisis suenan descabelladas en algún sentido. Quizás unas más que otras. En el caso de "estos kleinianos" es bien extraño a mi parecer. Como M. Lo trabaja en su texto: "forzadores de la verdad, empujándola a patadas en la boca de sus pacientes". Este punto es clave y me da la sensación de que por esa manera usar la interpretación es que genera cierta tirria en algunos. Para el lego ya Freud es un rancio que anda viendo penes en todos lados. Qué podemos esperar de los versos de Meltzer, repugnancia y resistencia inmediata. Pienso que la interpretación debe ir en otro orden. Quizás en una línea más tránfuga y escondida, al menos para el "yo" del paciente. De esa manera no generaría tanta resistencia ni alergia en el análisis más elemental y sencillo.
ResponderEliminarComparto con la opinión de Martín de que en nuestra escuela, el psicoanálisis tiende a prevalecer sobre otras orientaciones, y no sólo eso, muchas veces es vista como superior a otras teorías. Creo que esto es perjudicial, no solo para las otras orientaciones, sino que también perjudica la propia teoría psicoanalítica en el sentido que muchas veces, las ganas de ser psicoanalítico lleva a los alumnos a olvidarse de que lo mas importante son los pacientes.
ResponderEliminarLo mismo sucede dentro del psicoanálisis, llevando a que los alumnos mantengan ciertas creencias erróneas acerca de algunas teorías, por ejemplo, no podemos catalogar a Klein de loca si gracias a sus conceptos hemos podido comprender muchos procesos que antes no estaban ni siquiera descritos.
Pienso que a final de cuentas, la lectura es lo importante, la forma de explicar las cosas, por lo que quedarse pegado en criticar la manera de intervenir de ciertos terapeutas, me parece una perdida de tiempo. Al final cada cual trabaja con lo que considera que es útil en terapia, y si eso da resultados,¿Por que juzgarlos?
Ya a estas alturas está bien cuestionarse sobre qué teoría hace más sentido. Pero creo que es importante que se baje un poco la admiración y las ganas por conocer a fondo una teoría sólo por saber qué dice para poder aplicarlo "como se tiene que hacer".
ResponderEliminarLos autores crean sus teorías a partir de su experiencia, o lo que piensas,etc... lo que no necesariamente quiere decir que todo lo que dicen este bien o incluso que tenga coherencia. Son personas.
En este sentido, cuestionarse por la teoría kleiniana hace pensar quizás sólo a ella le funcionaba quién sabe, tal vez quizo traducir en teoría el método de como ella lograba tener éxito con sus pacientes y no supo como hacerlo, esto no quiere decir que no le funcionara a ella(igual que pasa con otros autores). Tal vez se equivocan al mostrar lo que creen que es importante y dejan fuera de su teoría lo que quizás de verdad era lo que importaba. O, nadie lo supe entender.
Por eso, más que los cuestionamientos sobre la coherencia de cada teoría será más importante ver qué de cada una hace sentido (incluso si es propia y no de un autor) para la clínica que al final cada uno hará.
Creo que es importante tomar en cuenta lo que dice Cecilia, en el sentido de que todo enfoque teórico merece respeto dado que su existencia se sostiene sobre beneficios terapéuticos de los que solo el paciente puede dar cuenta. En este sentido, lo Kleiniano cuenta con mi respeto mientras pueda afirmarse que existe un paciente que vive mejor gracias a una intervención basada en los planteamientos de Klein. Sin embargo, puedo afirmar que no empatizo con el tratamiento que la “escuela kleiniana” le da a la actividad analítica. Creo que la principal dificultad es una sobre valoración de su sistema conceptual. Es decir, resulta difícil aproximarse a un análisis kleiniano sin forzarse a abandonar otros aportes teóricos y al mismo tiempo estimar que existe un modo de categorizar las las múltiples vivencias posibles en un paciente. En este sentido, creo que lo kleiniano pierde la posibilidad de sacar partido y ayudar mas efectivamente al ahogar herramientas que podrían ser útiles (como podría ser eventualmente el rorschach) pero que quedan congeladas en el estricto y sobrevalorado lenguaje kleiniano.
ResponderEliminarCreo que es importante tomar en cuenta lo que dice Cecilia, en el sentido de que todo enfoque teórico merece respeto dado que su existencia se sostiene sobre beneficios terapéuticos de los que solo el paciente puede dar cuenta. En este sentido, lo Kleiniano cuenta con mi respeto mientras pueda afirmarse que existe un paciente que vive mejor gracias a una intervención basada en los planteamientos de Klein. Sin embargo, puedo afirmar que no empatizo con el tratamiento que la “escuela kleiniana” le da a la actividad analítica. Creo que la principal dificultad es una sobre valoración de su sistema conceptual. Es decir, resulta difícil aproximarse a un análisis kleiniano sin forzarse a abandonar otros aportes teóricos y al mismo tiempo estimar que existe un modo de categorizar las las múltiples vivencias posibles en un paciente. En este sentido, creo que lo kleiniano pierde la posibilidad de sacar partido y ayudar mas efectivamente al ahogar herramientas que podrían ser útiles (como podría ser eventualmente el rorschach) pero que quedan congeladas en el estricto y sobrevalorado lenguaje kleiniano.
ResponderEliminarMe parece estar de acuerdo con la forma de los comentarios de mis compañeros, sin embargo, creo que hay una suerte de fondo, que me es dificil compartir, o que al menos, me cuesta hacerlo evidente en estas aproximaciones a lo psicoanalitico.
ResponderEliminarMe parece completamente cierto, e innegable, el hecho de que una teoría sea medida por los resultados de los pacientes. Es decir, que tal como dice Camilo, si es que la teoría permite que algún sujeto viva "mejor" o "más feliz" creo que sería necesario respetar y escuchar todas las posturas. Ahora en este punto, se hace dificil discriminar entonces, tomando en cuenta la sugestión vista en los textos de Freud. Es decir, el tarot, es algo que ha muchos pacientes puede servir, pero me parece que no podemos equipararlo a una teoría psicologica. (quizá en este punto en mí en estan operando ciertos criterios relevantes a la institucionalizacion y los criterios hegemonicos del saber cientifico)
Dejaré en suspenso aquella dificultad (definir el campo de lo estrictamente psicologico solo como aquello "que sirve al paciente"), porque me parece que el punto de adscribir a alguna teoría en particular si puede ser abordado de otra manera.
Más allá de el hecho asumido de la caída de las ideologías y de la Verdad, o de las pretensiones cientificas de una ciencia social como la psicología, si me parece un criterio valido de selección entre teorías la capacidad de complejidad que estas nos permitirían lograr.
Es decir, a mi parecer, la teoria kleiniana muchas veces nos repulsa porque vemos en ella una suerte de recetario psicologico, para entender cada uno de los fenomenos psiquicos, una nueva pretensión de entregar un discurso diafano (a lo Reinoso con su: "esto es lo que Freud dice...")
En definitiva, hemos sido formados, o mejor dicho la vida moderna nos ha llevado, a ser recelosos de estos recetarios y tomar posiciones más criticas, porque sospechamos que en ellas, uno indefectible renuncia a la posibilidad de pensar y de reflexionar (quizás la herramientas más relevantes para un analista). Me tomo del ejemplo del Rorschach, y en definitiva la logica subyacente a los modelos psicodiagnosticos, estos modelos (más allá de su formación politica e institucional, es decir, permitir que alguien lego al psicodiagnostico pueda derivar o comprender en alguna medida los fenomenos psiquicos) pueden ser herramientas utiles para un terapeuta, pero la clave esta en "no creer a ciegas" en las verdades que nos proponen. Estos modelos nos sirven como información, a veces muy relevante, acerca del paciente pero no pueden ser el unico modo de abordarlo. Lo que quiero decir es que es distinto saber psicodiagnosticar a un paciente, a ser un experto en Rorschach.
En definitiva, quiero decir con esto, que la elección de una teoria sobre otra, puede estar dada por la complejidad que nos permita una u otra teoría, ahora, como ustedes ya sospechan, esto poco tiene que ver con las teorías en si mismas, sino que tiene que ver con como nosotros nos aproximamos a ellas, si al utilizarlas como artefactos nos permiten pensar y reflexionar aportandonos información, o si nos bloquean el pensamiento creyendo que nos entregan soluciones prehechas y replicables, que muchas veces nos ayudan con nuestras ansiedades ante los pacientes. En suma, otra vez, terminamos abordando el tema de nuestro deseo, y de nuestra neurosis, al asumir en posición de analistas.
Hay un elemento puntual de la reflexión planteada por Martín que resuena, en más de alguna medida, en mis precarios esquemas de estudiante-ansiosa-de-quinto-año. El punto de anclaje de esta idea es el concepto de interpretación; no cualquier tipo de interpretación, sino la temida interpretación kleiniana. Me resulta digna de pensar la pregunta de nuestro compañero referida a la técnica ultra-interpretadora, la que “al final parece no ser interpretación sino traducciones fijas del inconsciente al más puro estilo de diccionario de los sueños” (López, 2010).
ResponderEliminarEn más de una ocasión, hemos leído/escuchado, tanto a autores como profesores, decir que la interpretación, en tanto palabra, calma y reduce la ansiedad del paciente. Pero creo oportuno no tomar esta afirmación como una verdad sin antes intentar afinar la definición de interpretación. Tengo la sensación que develar al paciente una panorámica de su propio inconsciente de forma tan perspicaz y, me atrevo a decir, regresiva, puede tener efectos no deseados a nivel yoico. Algunos podrán decir que es justamente sobre el inconsciente donde opera el psicoanálisis y que es al yo al que debemos acallar, idea que comparto en alguna medida, pero creo que no debemos olvidar que es justamente el yo del paciente el que sufre, siente malestar y debe cargar día tras día con su neurosis (o quizás con cosas más terribles). Es por eso que me hago la pregunta ¿en qué medida una interpretación ortodoxamente kleiniana alivia al paciente en su vida cotidiana, que al fin y al cabo es el lugar donde se despliega nuestra existencia?