La idea de transferencia, tanto como dispositivo analítico (terapéutico) o como concepto teórico, nos da una oportunidad única de situarnos en una disyuntiva entre el otro o la técnica, entendiendo el primero como el siempre enigmático campo de la alteridad y el vínculo con otros seres humanos, y la segunda, como el ideal de toda práctica que pretenda dar cuentas sobre su efectividad y validez.
En este sentido, estos textos sobre técnica psicoanalítica, con su intención de entregar indicaciones a los iniciados en la aplicación metodólogica del novedoso descubrimiento freudiano, envían un fuerte mensaje sobre los supuestos que hay detrás de un edificio teórico con ansías de consolidarse y difundirse en los círculos médicos y psicológicos. En un pasaje de uno de estos textos, podemos acceder de un vistazo a la posición del fundador, ante el aspecto que resulta más delicado, aquél que podríamos pensar como el elemento crítico: el éxito terapéutico.
Cuando se refiere a los problemas que se observan respecto a la resistencia - esa única luz en la oscuridad de los misterios del inconciente - y su predominancia y aumento en la situación transferencial, declara: "A primera vista, parece una gigantesca desventaja metódica del psicoanálisis que en él, la transferencia, de ordinario la más poderosa palanca del éxito, se mude en el medio más potente de la resistencia (...) si se contempla más de cerca (...) no corresponde anotar en la cuenta del psicoanálisis aquellos caracteres de la transferencia, sino atribuírselos a la neurosis".
Sin duda, todo terapeuta debe pensar en algún fin; suerte de meta, objetivo, estado de éxito o fracaso. La idea de éxito, por otra parte, es también sin duda polémica, extraña a la ética de sentido común, que se asocia a la difusión del psicoanálisis y otras terapéuticas próximas a él. Justo en ese punto, la posición de Freud resulta muy difícil de comprender. El propio psicoanálisis - al fin, el terapeuta que en su nombre se posiciona y llama paciente a aquél que lo convoca - no se hará responsable de la transferencia - ¡ la relación misma ! - sino que debe atribuírselo a la "naturaleza" de la neurosis - ¡un concepto psicoanalítico!
¿Cómo comprender entonces a Freud en estos textos? ¿La transferencia es el máximo y único asidero de la cura, al modo de proponer la conversión de la psiconeurosis en una "neurosis de transferencia"? Sí así fuera, antes de indagar en transferencias negativas o positivas, en repeticiones o reelaboraciones, ¿a quién debemos cobrarle la cuenta?